Una tienda online vende a consumidores y queda sujeta a las normas de contratación a distancia y protección del consumidor. Una buena política de privacidad no es opcional: determina si ganas o pierdes las discusiones sobre devoluciones, plazos de entrega y garantías.
Qué debe incluir específicamente una tienda online
Buena parte de la política de privacidad se compone de cláusulas estándar (responsable, conservación, derechos, seguridad). Pero en una tienda online estos puntos merecen atención especial:
- Pedido y cuenta de cliente. Nombre, dirección de facturación y envío, correo electrónico e historial de pedidos son necesarios para ejecutar el contrato de compraventa.
- Procesamiento de pagos. Indica con claridad que el pago lo gestiona un proveedor externo y que los datos completos de la tarjeta no se almacenan en tu propia tienda.
- Envío. El nombre y la dirección se transmiten a la empresa de transporte únicamente para la entrega y el seguimiento del paquete.
- Valoraciones de productos. Si permites reseñas, aclara qué datos se publican (normalmente el nombre) y cuáles se mantienen privados (el correo electrónico).
Errores frecuentes
Un error habitual es olvidar mencionar el modelo de desistimiento, que es obligatorio para las tiendas que venden a consumidores. Otro es publicar la política de privacidad solo mediante un enlace en el pie de página, sin que el comprador tenga que aceptarla de forma explícita durante el proceso de compra. Un tercero es fijar plazos de garantía más cortos que los que exige la ley, lo cual puede ser nulo.
B2B y B2C no son lo mismo
Si tu tienda vende tanto a particulares como a empresas, ten en cuenta que se aplican reglas distintas, especialmente en materia de desistimiento y garantías. Puede convenir aclarar esta diferencia directamente en tu política, o mantener dos versiones separadas.
Carritos abandonados y programas de fidelización
Si envías recordatorios de carrito abandonado, necesitas haber capturado el correo antes de completar la compra, y ese tratamiento debe figurar de forma independiente. Lo mismo ocurre con un programa de puntos o fidelización: aunque sea sencillo, implica analizar el comportamiento de compra de cada cliente a lo largo del tiempo.
Devoluciones, un tratamiento que se olvida con frecuencia
Gestionar una devolución implica volver a tratar los datos del pedido original, junto con el motivo y, a veces, fotografías del producto. Si usas un proveedor externo para gestionar devoluciones, menciónalo explícitamente, igual que haces con el proveedor de pagos o de envío.
Cómo usar este ejemplo
El ejemplo completo que encontrarás más abajo desarrolla cada uno de estos puntos como una sección propia, junto con las cláusulas estándar del RGPD. Cópialo, elimina lo que no aplique a tu tienda y añade los proveedores concretos que utilizas.
Crear tu propia versión con el generador →
Cómo adaptar este ejemplo para una tienda online
En pocos pasos conviertes el ejemplo de arriba en una versión con tus propios datos:
- Elige el ejemplo adecuado. Busca arriba el ejemplo que corresponda a tu tipo de sitio web, o empieza con el ejemplo general de esta página.
- Indica el responsable. Sustituye en la primera sección los datos de muestra por tu nombre o razón social, tu dirección y un correo electrónico de contacto.
- Elimina las secciones que no apliquen. Quita las secciones que no se den en tu sitio web, como el procesamiento de pagos si no tienes tienda propia, o los comentarios si no los permites.
- Añade tus propios servicios. Indica los nombres concretos de las herramientas que usas realmente, como tu proveedor de alojamiento, tu empresa de transporte o el servicio de envío de tu newsletter.
- Publica y mantenla actualizada. Enlaza la página terminada desde el pie de tu sitio web y actualízala en cuanto cambie algo en tu tratamiento de datos.