Un blog parece un proyecto sencillo, casi personal, pero en cuanto permite comentarios, ofrece una newsletter o incrusta un vídeo de terceros, ya está tratando datos personales. Este ejemplo te muestra exactamente qué secciones necesita la política de privacidad de un blog y por qué.
Qué hace diferente a un blog
A diferencia de una tienda online, un blog no suele tratar datos de pago ni de envío. Sus puntos de fricción están en otro lugar: quién comenta, quién se suscribe a la newsletter y qué ocurre cuando insertas un vídeo de YouTube o un mapa de Google Maps en una entrada. Cada uno de estos puntos es un tratamiento de datos personales que merece su propia sección, por breve que sea.
La función de comentarios, con matices
Cuando alguien deja un comentario, normalmente se guardan el nombre, el correo electrónico, el texto del comentario y la dirección IP, esta última para prevenir el spam. El nombre se muestra públicamente junto al comentario, pero el correo electrónico no. Si moderas los comentarios manualmente, indícalo también, ya que implica que una persona (tú) revisa el contenido antes de publicarlo.
La newsletter necesita su propio consentimiento
La suscripción a comentarios y la suscripción a una newsletter son tratamientos distintos con bases jurídicas distintas. Mientras que la función de comentarios se apoya en el interés legítimo de mantener el blog funcionando, la newsletter exige un consentimiento explícito, normalmente confirmado mediante un proceso de doble consentimiento (double opt-in), y debe poder revocarse en cualquier momento con un simple clic.
Contenido incrustado de terceros
Los vídeos, mapas o publicaciones de redes sociales que incrustas en tus entradas cargan recursos desde servidores externos. Al hacerlo, el proveedor correspondiente puede recibir la dirección IP de quien visita la página, incluso sin que esa persona interactúe con el contenido. Por eso conviene nombrar los proveedores concretos que usas, en lugar de hablar solo de «contenido externo».
Autores múltiples y perfiles públicos
Si tu blog tiene más de un autor, cada perfil suele mostrar un nombre y, a veces, una biografía o fotografía. Estos datos, aunque los introduzca el propio autor, siguen siendo tu responsabilidad como titular del sitio web, y conviene reflejarlo con una frase breve dentro de la sección correspondiente.
Estadísticas de lectura, sin exagerar
Casi todos los blogs usan alguna herramienta de analítica para saber qué entradas funcionan mejor. No hace falta describirla con detalle técnico, pero sí indicar qué herramienta usas y si anonimiza las direcciones IP, un matiz que marca la diferencia entre un tratamiento discreto y uno que necesita más justificación.
Qué llevarte de este ejemplo
Más abajo encontrarás el ejemplo completo, con una sección para cada uno de estos puntos y las secciones estándar sobre el responsable del tratamiento, las cookies y los derechos del usuario. Léelo entero antes de copiar nada: solo así sabrás qué secciones aplican realmente a tu blog y cuáles puedes eliminar sin problema.
Crear tu propia versión con el generador →
Cómo adaptar este ejemplo para un blog
En pocos pasos conviertes el ejemplo de arriba en una versión con tus propios datos:
- Elige el ejemplo adecuado. Busca arriba el ejemplo que corresponda a tu tipo de sitio web, o empieza con el ejemplo general de esta página.
- Indica el responsable. Sustituye en la primera sección los datos de muestra por tu nombre o razón social, tu dirección y un correo electrónico de contacto.
- Elimina las secciones que no apliquen. Quita las secciones que no se den en tu sitio web, como el procesamiento de pagos si no tienes tienda propia, o los comentarios si no los permites.
- Añade tus propios servicios. Indica los nombres concretos de las herramientas que usas realmente, como tu proveedor de alojamiento, tu empresa de transporte o el servicio de envío de tu newsletter.
- Publica y mantenla actualizada. Enlaza la página terminada desde el pie de tu sitio web y actualízala en cuanto cambie algo en tu tratamiento de datos.