Cada semana vemos los mismos errores en políticas de privacidad copiadas a toda prisa. Ninguno es difícil de evitar, pero todos son fáciles de cometer si no se presta atención al detalle.

1. Dejar el nombre de otra empresa

Parece imposible, pero ocurre: se copia un ejemplo y se olvida sustituir el nombre de la empresa original por el propio. Revisa el texto entero buscando cualquier referencia que no sea tuya antes de publicarlo.

2. Mencionar servicios que no usas

Si tu política de privacidad habla de un proveedor de pagos concreto y tú no vendes nada, o de una herramienta de analítica que nunca instalaste, estás documentando un tratamiento que no existe. Esto genera confusión y puede considerarse información engañosa.

3. Olvidar servicios que sí usas

El error contrario también es habitual: usar una herramienta de chat en directo, un píxel de conversión o una newsletter y no mencionarlo en ningún sitio. Haz una lista de todas las herramientas conectadas a tu sitio web antes de redactar o adaptar tu política.

4. No indicar un plazo de conservación

Muchos ejemplos genéricos omiten cuánto tiempo se guardan los datos. El RGPD exige informar de este plazo, aunque sea de forma aproximada («mientras dure la relación contractual», «24 meses tras el último contacto»).

5. Ignorar las bases jurídicas

No basta con decir qué datos se tratan; hay que explicar por qué es legal hacerlo. Cada tratamiento necesita su base jurídica correspondiente: contrato, consentimiento, obligación legal o interés legítimo, entre otras.

6. Un enlace roto o inexistente al pie de página

Es sorprendentemente frecuente encontrar políticas de privacidad que no están enlazadas desde ninguna parte del sitio web, o cuyo enlace apunta a una página que ya no existe. Compruébalo tras cada cambio de diseño.

7. No volver a revisarla nunca

Una política de privacidad no es un documento que se escribe una vez y se olvida. Cada vez que añades una herramienta nueva, cambias de proveedor de hosting o lanzas una función nueva, tu política debería reflejarlo.

Bonus: un octavo error que merece mención

Redactar la política de privacidad en un tono excesivamente técnico, copiando artículos legales sin explicación, también es un error frecuente. El objetivo de este documento es que una persona sin formación jurídica entienda qué ocurre con sus datos. Cita los artículos del RGPD como respaldo, pero acompáñalos siempre de una explicación en lenguaje sencillo.

Por qué estos errores importan más de lo que parece

Ninguno de estos siete errores es, por separado, especialmente grave. El problema aparece cuando se combinan: un ejemplo con el nombre de otra empresa, servicios inventados, sin plazo de conservación y sin revisar desde hace dos años transmite, en conjunto, que la política de privacidad no se ha tomado en serio, algo que tanto los usuarios como una autoridad de control notan con facilidad.

Una revisión de diez minutos que evita casi todo

Antes de publicar cualquier política de privacidad, léela entera en voz alta una sola vez. Este ejercicio, aunque parezca simple, revela con sorprendente eficacia nombres equivocados, frases que no tienen sentido para tu sitio web y secciones que suenan a texto ajeno sin adaptar.

Cómo evitarlos de una vez

La forma más rápida de evitar estos siete errores es partir de un ejemplo bien estructurado y revisarlo con calma antes de publicarlo, o usar directamente el generador, que solo incluye las secciones que tú activas explícitamente.

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Términos relacionados: Política de privacidad, Base jurídica, Brecha de seguridad.

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Fuente oficial: Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).